Conoce la historia del Blackjack

Blackjack Surrender

Basta con entrar en cualquier casino online para que uno se dé cuenta de la enorme cantidad de variantes que el Blackjack tiene en la actualidad. Y es que con el tiempo, la cifra de usuarios que disfrutan de esta modalidad no ha hecho más que aumentar, ocasionando una mayor demanda de opciones. Por supuesto, en un casino online no hay problemas de mesas ni de espacio, por lo que es el lugar ideal para brindar al público todo el elenco de oportunidades que este juego de naipes ofrece.

Pero en la actualidad hay una modalidad que está un peldaño por encima del resto y que está adquiriendo cada vez una mayor popularidad: el Blackjack Surrender. La principal diferencia que existe entre esta y el resto de modalidades es que el jugador tiene la oportunidad de abandonar su mano después de que el crupier le reparta las dos primeras cartas. Obviamente, esta acción conlleva una penalización y no es otra que la pérdida de la mitad de lo apostado.

Por ejemplo, si el crupier tiene la “mano” de repartir dos cartas que no te favorecen en absoluto y tu apuesta inicial era de 10€, podrás dar la jugada por perdida y restar tan solo 5€ en lugar del total de lo abonado. Sobra decir que esto solo resulta rentable en casos muy contados, pero es una herramienta más que los jugadores tienen a su disposición para tratar de ganar a la banca.

De hecho, la incorporación de esta sencilla regla al resto ocasiona que la ventaja de la casa se reduzca aproximadamente en un 0,1%. Sí, somos conscientes de que a corto plazo no es un porcentaje que merezca demasiado la pena, pero aquellos jugadores que disputan centenares de manos pueden aprovechar mucho más esta pequeña ayuda.

La opción de surrender también se conoce en muchos casinos de habla hispana como rendición tardía. Merece la pena destacarlo porque muchos piensan que son dos cosas distintas, pero realmente es lo mismo.

El tener la posibilidad de renunciar a tu mano es una opción más, pero hay que evitar caer en la tentación de llevarlo a cabo de forma habitual. Es un plus extra que tenemos pero del que ningún jugador que se precie debería abusar. Solo se debe hacer con manos muy puntuales ya que en muchos casos, a pesar de que parezca que la mano inicial no tiene demasiada buena pinta, resulta más rentable intentarlo que darse por vencido.